Daniel En El Foso De Los Leones.
En momentos difíciles,
donde las pruebas, los desengaños, las enfermedades tratan de quitarnos
la confianza en el Señor, ojalá siempre podamos recordar a Daniel,
un Joven que fue llevado cautivo a Babilonia y pasó miles de
pruebas y nunca dejo la oración. Cuando conspiraron contra el
por envidias, el rey llevado por un edicto que prohibía orar al Señor,
Jehová el Dios de Israel, firmó ese
edicto que no podía ser revocado y Daniel sin
pensar en las consecuencias de muerte que le podía traer desobedecer la ley de
los hombres, Oró fervientemente y a ventanas abiertas. Sabía que el Señor lo
defendería y así fue arrojado al foso de los leones y el rey llegó a llorar por
la vida de Daniel porque era irreprensible y el rey lo valoraba
mucho. Esa madrugada fue al foso y lo halló parado y los leones dormidos.
6: 22“Mi Dios envió su ángel, el cual cerró la boca de los leones,
para que no me hiciesen daño, porque ante él fui hallado inocente; y aun
delante de ti, oh rey, yo no he hecho nada malo. 23. Entonces se alegró el rey en gran
manera a causa de él, y mandó sacar a Daniel del foso; y fue Daniel sacado del
foso, y ninguna lesión se halló en él, porque había confiado en su Dios.”
Daniel 6:22-23
El Rey Lloro Por Daniel.
6:14 “Cuando el rey oyó esto, se
puso muy apesadumbrado y resolvió librar a Daniel. Hasta la puesta del sol hizo
todo lo posible para ponerlo a Salvo,”
Cuando un hombre
de Dios es sometido a una prueba a causa de la intriga, injusticia, trampa o artimañas
que otros provocan para derribarlo a causa de las envidias como lo hicieron los
sátrapas o gobernadores con Daniel, Nuestro Señor va a estar siempre en control
de la situación y nos guiará para ayudarnos a salir salvos de la misma como
salió Daniel. El rey Darío lloró por Daniel, Cuanto más el Espíritu Santo orará
por nosotros con gemidos indecibles para
guiarnos a una salida de todo y entonces
seremos fortalecidos y daremos la gloria a Dios.
Por esto es mejor
obedecer a Dios y no a los hombres.
Daniel
No Era Un Pusilánime.
7. Todos los gobernadores, magistrados, sátrapas, príncipes y capitanes
del reino han acordado por unanimidad pedir a su majestad, que promulgue un
edicto real, y que lo confirme, ordenando que cualquiera que en los treinta días
siguientes demande el favor de cualquier dios o persona que no sea su majestad,
sea arrojado al foso de los leones… “ 9. El rey firmó el edicto y la
prohibición. 10. Y cuando Daniel supo que el edicto había sido firmado, entró
en su casa, abrió las ventanas de su alcoba que daban hacia Jerusalén, y tres
veces al día se arrodillaba y oraba a su Dios, dándole gracias como
acostumbraba hacerlo.”
Este pasaje nos
anima en gran manera, Daniel no era un hombre pusilánime, cobarde, temeroso. El
sabía bien en el Dios que confiaba. Como cristianas debemos aprender a pedir
como el salmista en
El
salmo 86:11 “Enséñame, Señor, tu camino, para que camine yo en tu verdad. Dale
firmeza a mi corazón, para que siempre tema tu nombre.”
Esto solo puede
suceder en una intima comunión con Dios y la continua oración por el gran amor al Señor Jesús que dio su
vida por nosotras. Tener la convicción y firmeza en una sola postura aferradas a
la palabra de Dios, ese debe ser nuestro único edicto sellado con la sangre de
Cristo.
Dios nos ayude y
nos bendiga
Mirta Barolo de
Acuña.