lunes, 28 de octubre de 2013

SIMPLEMENTE UNA TARDE.

David Implora Dirección y Protección ( Salmo 25 )
“ A ti, Señor, elevo mi alma.
 Eres mi Dios y en ti confío;
¡no permitas que mis enemigos  se burlen
De mí, no permitan que sean avergonzados
Los que en ti ponen su esperanza; más bien, que sean puestos
En vergüenza los que sin razón se rebelan contra ti.
Señor, dame a conocer tus caminos;
¡Enséñame a seguir  en tus sendas!
¡Todo el día espero en ti;
Enséñame a caminar en tu verdad
Pues tu eres mi Dios y mi salvador!
Recuerda, Señor, eres toda bondad.
Por tu misericordia, acuérdate de mí;
Pero olvídate de que en mi juventud
Pequé y fui rebelde contra ti.
El Señor es bueno y recto; por eso enseña
A los pecadores el camino.
El Señor  muestra su camino a los humildes,
Y los encamina en la justicia.
Misericordia y verdad son los caminos del
Señor para quienes cumplen fielmente su pacto.
Señor, muy grande es mi pecado;
Pero haz honor a tu nombre, y perdóname.
¿Quieres Tú servir al Señor?
El te mostrará el mejor camino.
Te hará disfrutar de bienestar,
Y tus descendientes heredarán la tierra.
El Señor es amigo de quienes le temen,
Y confirma su pacto con ellos,
Señor, siempre dirijo a ti la mirada
Porque tú me libras de caer en
La trampa.
Mírame, y ten compasión de mí,
Pues me encuentro solo y oprimido.
Crece en mi corazón la angustia;
¡Líbrame de esta congoja!
¡Perdóname todo mis pecados!
¡Mira como aumentaron mis adversarios,
Cuán grande es su odio contra mí!
¡Sálvame! ¡Protégeme!
¡No me dejes  quedar en vergüenza,
Pues en  tí he puesto mi confianza!
¡Protege mi integridad y rectitud, pues
En ti he puesto mi esperanza!
¡Salva, oh Dios, a Israel de todas sus
Angustias!


















Dios es fiel y doy la Gloria a su nombre por su amor y misericordia. Mirta Barolo de Acuña.