David
Implora Dirección y Protección ( Salmo 25 )
“
A ti, Señor, elevo mi alma.
Eres mi Dios y en ti confío;
¡no
permitas que mis enemigos se burlen
De
mí, no permitan que sean avergonzados
Los
que en ti ponen su esperanza; más bien, que sean puestos
En
vergüenza los que sin razón se rebelan contra ti.
Señor,
dame a conocer tus caminos;
¡Enséñame
a seguir en tus sendas!
¡Todo
el día espero en ti;
Enséñame
a caminar en tu verdad
Pues
tu eres mi Dios y mi salvador!
Recuerda,
Señor, eres toda bondad.
Por
tu misericordia, acuérdate de mí;
Pero
olvídate de que en mi juventud
Pequé
y fui rebelde contra ti.
El
Señor es bueno y recto; por eso enseña
A
los pecadores el camino.
El
Señor muestra su camino a los humildes,
Y
los encamina en la justicia.
Misericordia
y verdad son los caminos del
Señor
para quienes cumplen fielmente su pacto.
Señor,
muy grande es mi pecado;
Pero
haz honor a tu nombre, y perdóname.
¿Quieres
Tú servir al Señor?
El
te mostrará el mejor camino.
Te
hará disfrutar de bienestar,
Y
tus descendientes heredarán la tierra.
El
Señor es amigo de quienes le temen,
Y
confirma su pacto con ellos,
Señor,
siempre dirijo a ti la mirada
Porque
tú me libras de caer en
La
trampa.
Mírame,
y ten compasión de mí,
Pues
me encuentro solo y oprimido.
Crece
en mi corazón la angustia;
¡Líbrame
de esta congoja!
¡Perdóname
todo mis pecados!
¡Mira
como aumentaron mis adversarios,
Cuán
grande es su odio contra mí!
¡Sálvame!
¡Protégeme!
¡No
me dejes quedar en vergüenza,
Pues en tí he puesto mi confianza!
¡Protege
mi integridad y rectitud, pues
En
ti he puesto mi esperanza!
¡Salva,
oh Dios, a Israel de todas sus
Angustias!
Dios es fiel y doy la Gloria a su nombre por su amor y misericordia. Mirta Barolo de Acuña.

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